Inteligencia artificial
Cómo lograr que la IA escriba con la voz de tu marca
No se entrena: se le dan ejemplos. Y eso obliga a tener la voz escrita, que es el trabajo que casi nadie hizo.
10 de octubre de 20266 min de lectura0 vistas
Para la mayoría de empresas, «entrenar» una IA con su voz no significa entrenar nada: significa darle ejemplos y reglas en cada conversación. Y ahí aparece el problema de fondo: para dárselos, la voz tiene que estar escrita en algún sitio. Casi nunca lo está.
¿Qué necesita una IA para sonar como tú?
- Entre cinco y diez textos tuyos reales que representen bien cómo hablas.
- Tres o cuatro reglas explícitas: trato de tú o de usted, frases cortas o largas, si usas emojis y cuántos, si haces preguntas al lector.
- Una lista de palabras prohibidas: las que tu marca no diría nunca.
- Un par de contraejemplos: «así NO», con un texto que suene a tu competencia.
El archivo que lo resuelve
Un documento de una carilla que se pega al principio de cada conversación. Suena rudimentario y funciona mejor que cualquier configuración: lo puede usar cualquiera del equipo, con cualquier herramienta, y se corrige en treinta segundos cuando algo no suena bien.
¿Y las funciones de «personalidad» de las herramientas?
Ayudan y cambian cada pocos meses. Lo que no cambia es el documento: si lo tienes, cualquier herramienta nueva te sirve el primer día. Si no lo tienes, cada herramienta nueva es empezar de cero.
¿Cómo se comprueba que funciona?
Con una prueba simple: coge un texto tuyo antiguo que te guste, pídele a la IA que escriba otro sobre el mismo tema y enséñaselos a alguien del equipo sin decirle cuál es cuál. Si acierta a la primera, falta trabajo en el documento.
Lo que de verdad se gana
No es que la IA escriba: es que al escribir el documento, la marca descubre cómo habla. Ese documento sirve igual para quien contrates mañana, para la agencia y para el community manager. La IA es la excusa; la voz escrita es el activo.
Ese documento es parte de lo que entregamos en identidad en redes.